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ESPAGNOLO Guía Integral sobre la Constipación en el Síndrome de Parkinson

Colin Alexander Reed Season 3 Episode 2

Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.

0:00 | 33:37

La salud intestinal no es un aspecto periférico en el manejo del Parkinson; representa una prioridad estratégica que dicta el curso de la enfermedad. La constipación no debe considerarse un síntoma secundario, sino un heraldo temprano de la neurodegeneración que, en muchos casos, precede a los síntomas motores por una o dos décadas. Esta disfunción es el síntoma no motor más frecuente, con una prevalencia que alcanza hasta el 85% de los pacientes. En términos clínicos, definimos la constipación como la presencia de menos de tres evacuaciones por semana. Es imperativo destacar que, según datos de la Parkinson’s Foundation, tener una evacuación intestinal menos de una vez al día se asocia con un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar la enfermedad.

La detección temprana de esta disfunción es crítica. Un sistema digestivo ralentizado no solo deteriora la calidad de vida, sino que compromete la absorción de fármacos fundamentales como la levodopa. Si el medicamento permanece demasiado tiempo en el estómago debido a la gastroparesia, se metaboliza antes de alcanzar el intestino delgado para su absorción, estrechando la ventana terapéutica y agravando las fluctuaciones motoras. Comprender que el Parkinson se manifiesta en el intestino nos permite abordar la enfermedad desde su raíz neurobiológica.

SPEAKER_01

Resulta increíble pensar en ir a una consulta de neurología por un leve temblor en la mano, y que, bueno, al analizar el caso, la ciencia te sugiera que la raíz de ese problema neurológico no empezó en la cabeza.

SPEAKER_02

Claro, que el origen no está allá arriba.

SPEAKER_01

Exacto. Sino que comenzó a gestarse, fíjate, hace 20 años directamente en el estómago.

SPEAKER_02

Es una locura. Rompe por completo la idea que solemos tener sobre cómo funcionan los diagnósticos médicos, ¿verdad?

SPEAKER_01

Totalmente. O sea, siempre esperamos ver el origen del problema justo donde duele o no sé, donde se manifiesta el síntoma principal.

SPEAKER_02

Y a ver, esa expectativa ha sido uno de los mayores obstáculos en la investigación médica durante décadas.

SPEAKER_01

Ya, me imagino.

SPEAKER_02

Históricamente, la ciencia ha buscado el origen de la enfermedad de Parkinson exclusivamente dentro del cráneo, o sea, enfocándose en la pérdida de neuronas en el cerebro.

SPEAKER_01

Pero claro, al hacer eso se estaban ignorando pistas fundamentales que ocurrían mucho más abajo, ¿no? En el sistema digestivo.

SPEAKER_02

Eso es. Y precisamente por eso la exploración a fondo de hoy es tan reveladora. Tenemos sobre la mesa una pila exhaustiva de fuentes.

SPEAKER_01

Sí, sí, desde investigaciones clínicas recientes hasta artículos muy detallados de gastroenterología neurológica.

SPEAKER_02

Pasando por guías prácticas para pacientes y estudios punteros sobre el microbioma. Hay muchísimo material.

SPEAKER_01

Y la misión de este análisis, para quienes nos escuchan, es desmitificar el complejísimo eje intestino cerebro. Queremos ir más allá de la teoría.

SPEAKER_02

Exacto, queremos extraer estrategias prácticas accesibles y, por supuesto, respaldadas por la ciencia.

SPEAKER_01

Todo para mejorar el confort digestivo diario de quienes conviven con el Parkinson, porque, madre mía, los datos apuntan a que el estómago podría ser la verdadera zona cero de esta enfermedad.

SPEAKER_02

Para empezar a tratarla como una enfermedad multisistémica.

SPEAKER_01

O sea que afecta a todo el cuerpo.

SPEAKER_02

Sí, a múltiples sistemas. Y para entender las estrategias de manejo de síntomas, pues el punto de partida obligatorio no es el cerebro, sino el sistema nervioso entérico.

SPEAKER_01

Pues entremos de lleno en esto, porque el término sistema nervioso entérico suena a jerga médica muy densa.

SPEAKER_02

Un poco, sí.

SPEAKER_01

Cuando las fuentes lo llaman el segundo cerebro, ¿hasta qué punto es literal esta comparación? Porque cuesta imaginar que los intestinos tengan capacidad de procesamiento.

SPEAKER_02

Pues a ver, es una analogía sorprendentemente precisa desde el punto de vista biológico. ¿Ah, sí? Sí, sí. El sistema nervioso entérico es una red inmensa. Está compuesta por cientos de millones de neuronas que recubren todo el tracto gastrointestinal. ¡Guau! Desde el esófago hasta el recto. Y para dar un poco de perspectiva de esto, hay más neuronas en los intestinos que en toda la médula espinal. ¡Qué barbaridad!

SPEAKER_00

O sea que realmente es un sistema súper complejo.

SPEAKER_02

Muchísimo. Esta red controla procesos enormes, como la digestión, la secreción de enzimas, el movimiento intestinal.

SPEAKER_01

Y asumo que lo hace de forma autónoma, ¿no?

SPEAKER_02

Exactamente. Si se cortara la conexión física con el cerebro principal, el intestino seguiría dirigiendo la digestión por su cuenta. COPINAPIÓN.

SPEAKER_01

Que la cura. Pero bueno, sabemos que no están aislados. Los textos insisten en que hay una comunicación constante entre ambos.

SPEAKER_02

Claro, no operan en el vacío.

SPEAKER_01

Es como una especie de superautopista bidireccional entre este segundo cerebro y el cerebro principal. Y parece que el cable principal de esa red es el nervio vago.

SPEAKER_02

Eso es. El nervio vago transmite información sin descanso desde el intestino hacia el cerebro.

SPEAKER_01

Informando sobre el estado del sistema digestivo, supongo.

SPEAKER_02

Sí, y viceversa. Y aquí es, justo aquí es donde las piezas del rompecabezas del Parkinson empiezan a encajar de una forma bastante escalofriante.

SPEAKER_01

Escalofriante es la palabra adecuada, estoy totalmente de acuerdo. Porque las fuentes arrojan un dato estadístico que te obliga a replantearte todo.

SPEAKER_02

El de la prevalencia de los problemas gástricos, ¿verdad?

SPEAKER_01

Ese mismo. Los problemas gastrointestinales graves, como el estreñimiento crónico o un tránsito intestinal excesivamente lento, afectan hasta un 85% de las personas diagnosticadas con Parkinson.

SPEAKER_02

Es un porcentaje altísimo, prácticamente la inmensa mayoría.

SPEAKER_01

Pero lo que resulta verdaderamente desconcertante no es el porcentaje en sí, sino la línea de tiempo de todo esto.

SPEAKER_02

Claro, el cuándo aparecen esos síntomas.

SPEAKER_01

Exacto. La literatura médica, respaldada por la famosa hipótesis de Brack, documenta que estas disfunciones intestinales pueden manifestarse hasta dos décadas antes.

SPEAKER_02

20 años antes.

SPEAKER_01

Sí, sí, 20 años antes de que aparezca el primer síntoma motor clásico, como el temblor o la rigidez.

SPEAKER_02

20 años es un margen temporal inmenso para la medicina. Y bueno, la hipótesis de Brack lo que plantea es que la patología del Parkinson no surge espontáneamente en el cerebro.

SPEAKER_01

Sino que viene de abajo, ¿no?

SPEAKER_02

Exacto, que se origina en el intestino, a menudo en las terminales nerviosas del estómago o también en el bulbo olfatorio. Y desde ahí viaja hacia arriba.

SPEAKER_01

Y el vehículo de esa destrucción, según leo en las fuentes, es una proteína muy específica, la alfasinucleína.

SPEAKER_02

Esa es la culpable principal en esta historia.

SPEAKER_01

A ver, un momento, porque me cuesta visualizar cómo una simple proteína puede ser la responsable de todo este proceso tan destructivo.

SPEAKER_02

Entiendo la duda, claro.

SPEAKER_01

En condiciones normales, las proteínas son fundamentales para el cuerpo, o sea, nos mantienen vivos. ¿Qué ocurre exactamente con esta alfa-sinucleína para que se vuelva destructiva?

SPEAKER_02

Pues para entenderlo, de forma sencilla, hay que imaginar que las proteínas son como figuras de origami extremadamente complejas.

SPEAKER_01

Vale, me gusta la analogía, como pajaritas de papel, pero a nivel microscópico.

SPEAKER_02

Algo así, sí. Y su forma tridimensional exacta es lo que determina su función.

SPEAKER_01

O sea, si no están bien dobladas, no sirven.

SPEAKER_02

Exacto. Normalmente, la alfa-sinucleína ayuda a regular la liberación de neurotransmisores en la sinapsis de las neuronas. Es útil y súper necesaria. ¿Y qué pasa en el Parkinson entonces? Pues que algún factor desencadenante en el intestino provoca que esta figura de origami se pliegue mal, cambie su forma.

SPEAKER_01

Y al perder su forma, supongo que pierde su función.

SPEAKER_02

Pierde su función y, lo que es peor, expone zonas químicas que la vuelven, digamos, pegajosa e insoluble.

SPEAKER_01

CIPIÓN. ¡Ostras! De modo que al volverse pegajosas, se van agrupando unas con otras y van creando atascos dentro de las células. CIPIÓN.

SPEAKER_02

Precisamente. Forman unos cúmulos tóxicos enormes que los patólogos llaman cuerpos de Lewis.

SPEAKER_01

Que son como la firma del Parkinson en el cerebro, ¿verdad?

SPEAKER_02

Eso es. Y la parte verdaderamente destructiva de todo esto es que actúan de manera similar a un prión. ¿Un prión?

SPEAKER_01

Explícame eso un poco más, por favor.

SPEAKER_02

Pues significa que cuando una alfasinucleína mal plegada entra en contacto con una proteína sana, corrompe a la sana.

SPEAKER_01

Madre mía, la contagia, por así decirlo.

SPEAKER_02

Literalmente la obliga a plegarse mal también. Es una reacción en cadena.

SPEAKER_01

Así que tenemos un efecto dominocelular. Y si retomamos la idea del nervio vago de la que hablábamos antes, este nervio funciona como una ruta de alta velocidad para estas proteínas.

SPEAKER_02

Una autopista directa.

SPEAKER_01

Este cargamento tóxico, lleno de proteínas mal plegadas, empieza en la estación de origen, que sería el estómago, y viaja célula a célula, corrompiendo todo a su paso.

SPEAKER_02

Exacto, va subiendo por el nervio vago.

SPEAKER_01

Hasta llegar a su destino final, que es el tallo cerebral y la sustancia negra en el cerebro.

SPEAKER_02

Y claro, mientras ese cargamento avanza por el tracto gastrointestinal durante años, va arrasando con la infraestructura de nuestro segundo cerebro.

SPEAKER_01

Claro, va destruyendo el sistema nervioso entérico.

SPEAKER_02

Las neuronas intestinales se van muriendo o dejan de funcionar correctamente.

SPEAKER_01

Y eso debe tener consecuencias inmediatas en la digestión.

SPEAKER_02

Gravísimas. Esto daña severamente la peristalsis.

SPEAKER_01

Que para aclararlo, la peristalsis son esas contracciones musculares rítmicas, ¿no? Las que empujan los alimentos por las tripas de forma involuntaria.

SPEAKER_02

Exacto, esos movimientos como de ola. El resultado directo de ese daño es que el tránsito a través del colon se vuelve increíblemente lento.

SPEAKER_01

Pero a ver, si este cargamento tóxico se origina en el estómago, la pregunta más lógica que cualquiera se le pasaría por la cabeza es ¿qué lo inicia todo?

SPEAKER_02

Claro, ¿quién enciende la mecha?

SPEAKER_01

Eso es, ¿quién o qué está provocando que esas proteínas se plieguen mal en primer lugar? Porque está claro que no sucede por arte de magia de un día para otro.

SPEAKER_02

Desde luego que no. Y aquí es donde las fuentes nos obligan a dar un giro. Tenemos que pasar de hablar de nervios a hablar de ecosistemas.

SPEAKER_01

Entramos en el fascinante y a veces oscuro mundo del microbioma intestinal, supongo.

SPEAKER_02

Totalmente. El entorno importa muchísimo, más de lo que creíamos. La investigación muestra que los pacientes con Parkinson presentan un estado generalizado de disbiosis intestinal.

SPEAKER_01

Disbiosis, o sea, un desequilibrio brutal.

SPEAKER_02

Básicamente, el delicado equilibrio de la flora intestinal está completamente roto. Una de las señales clínicas más claras es la pérdida drástica de bacterias beneficiosas.

SPEAKER_01

Los estudios de nuestra pila de fuentes mencionan constantemente a una familia de bacterias en concreto, las Lacnospiraceae. Qué nombrecito, por cierto.

unknown

CIPIÓN.

SPEAKER_02

Sí, el nombre se las trae, pero son vitales.

SPEAKER_01

Las asocian muchísimo a la producción de ácidos grasos de cadena corta. ¿Y qué función biológica cumplen estos ácidos grasos para que su ausencia sea un drama tan grave?

SPEAKER_02

Pues a ver, los ácidos grasos de cadena corta, especialmente uno que se llama butirato, son el combustible principal de las células que recubren la pared del colon.

SPEAKER_01

Vale, o sea que alimentan al propio intestino.

SPEAKER_02

Exacto. Su función es mantener esas células unidas, muy juntas y fuertes, asegurando que la barrera intestinal sea totalmente impermeable.

SPEAKER_01

Y entiendo que además actúan como un potente antiinflamatorio sistémico, ¿verdad?

SPEAKER_02

Eso es fundamental. Cuando desaparecen las bacterias que fabrican este butirato, la pared del intestino se debilita.

SPEAKER_01

Pierde fuerza y se vuelve permeable.

SPEAKER_02

Lo que en medicina se conoce comúnmente como el síndrome del intestino poroso.

SPEAKER_01

Claro, si la barrera se vuelve porosa con agujeritos, supongo que cualquier toxina o patógeno puede filtrarse al torrente sanguíneo.

SPEAKER_02

Pasa de todo, sí.

SPEAKER_01

Y eso activaría todas las alarmas del sistema inmunológico, generando una inflamación constante y crónica, me equivoco.

SPEAKER_02

No te equivocas en absoluto. Ese es exactamente el mecanismo. La inflamación crónica en el tejido intestinal podría ser, de hecho, uno de esos factores desencadenantes.

SPEAKER_01

Los que estresan a las neuronas entéricas.

SPEAKER_02

Exacto. El estrés provocado por la inflamación facilita que la alfa sinucleína se pliegue mal. Es como si el fuego de la inflamación derritiera el origami. ¡Qué barbaridad!

SPEAKER_01

Y para empeorar la situación, me imagino que el vacío que dejan las bacterias buenas no se queda vacío mucho tiempo. ¿Qué va?

SPEAKER_02

Ese espacio es ocupado rápidamente por bacterias proinflamatorias y por patógenos oportunistas que aprovechan la debilidad del sistema.

SPEAKER_01

Y aquí es donde la investigación que estamos analizando se vuelve casi inverocímil, porque los artículos clínicos detallan el impacto de un síndrome llamado Sibo.

SPEAKER_02

Sí, el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

SPEAKER_01

Eso es. Y también señalan con el dedo a una vieja conocida, la bacteria Helicobacter pylori.

SPEAKER_02

Una bacteria muy, muy problemática.

SPEAKER_01

Pero lo que relatan los estudios no es solo que estas bacterias causen molestias digestivas típicas como gases o dolor, sino que interfieren directamente con la medicación neurológica.

SPEAKER_02

Es un sabotaje en toda regla.

SPEAKER_01

Es que estoy asombrado. A ver, ¿cómo es físicamente posible que unas simples bacterias anulen un fármaco tan potente y diseñado para el cerebro como la levodopa?

SPEAKER_02

Pues es un proceso fascinante desde el punto de vista biológico, pero a la vez es devastador para los pacientes.

SPEAKER_01

Cuéntame cómo funciona esto, porque me parece de ciencia ficción.

SPEAKER_02

A ver, normalmente el intestino delgado debería tener muy pocas bacterias. Su función es absorber nutrientes, no fermentarlos.

SPEAKER_00

Vale.

SPEAKER_02

Pero como el Parkinson ralentiza el movimiento intestinal que decíamos antes, las bacterias del colon migran hacia arriba.

SPEAKER_01

Suben a un piso que no les corresponde.

SPEAKER_02

Exacto. Y se estancan en el intestino delgado, multiplicándose a la bestia. Esto es, en esencia, lo que conocemos como sibo.

SPEAKER_01

De acuerdo. Sibo entendido. ¿Y la medicación entra en juego aquí?

SPEAKER_02

Claro. El pilar fundamental del tratamiento para recuperar la movilidad en el Parkinson es la levodopa, la pastilla mágica que devuelve el movimiento. Eso es. La levodopa se ingiere, pasa al intestino delgado, se absorbe en la sangre, viaja hasta la barrera hematoencefálica del cerebro, la cruza y una vez dentro se convierte en dopamina.

SPEAKER_01

Para suplir la carencia que tiene el cerebro de esta sustancia, claro. Y la clave aquí, según Leo, es que esa conversión de levodopa a dopamina tiene que ocurrir obligatoriamente dentro del cerebro.

SPEAKER_02

Sí, dentro.

SPEAKER_01

Porque la dopamina por sola, flotando en la sangre, no puede cruzar la barrera hematoencefálica, no.

SPEAKER_02

Ese es el punto crítico de todo este asunto. Resulta que las bacterias que proliferan en el sibo poseen unas enzimas muy concretas.

SPEAKER_01

Las tirosina descarboxilasas.

SPEAKER_02

Exactamente. Y estas enzimas se alimentan, literalmente, de la levodopa.

SPEAKER_01

Madre mía.

SPEAKER_02

La metabolizan y la convierten en dopamina dentro del propio intestino delgado.

SPEAKER_01

O sea, muchísimo antes de que llegue a la sangre y, por supuesto, antes de que se acerque al cerebro.

SPEAKER_02

Sí. O sea, las bacterias actúan como ladrones de caminos.

SPEAKER_01

Son unos asaltantes microscópicos.

SPEAKER_02

Secuestran el fármaco, lo transforman en el intestino y dejan el principio activo atrapado fuera del cerebro.

SPEAKER_01

Donde es completamente inútil para aliviar la rigidez muscular o el temblor de la persona.

SPEAKER_02

Inútil para los síntomas motores, pero no inofensivo. Al haber dopamina suelta por el sistema digestivo, causa efectos secundarios bastante severos, como muchísimas náuseas.

SPEAKER_01

Claro. Y la Helicobacter pylori que mencionábamos antes agrava todo este panorama aún más, ¿verdad?

SPEAKER_02

Muchísimo más. Esta bacteria altera los niveles de ácido en el estómago, lo que retrasa enormemente el vaciado gástrico.

SPEAKER_01

O sea que la comida y la pastilla se quedan ahí estancadas.

SPEAKER_02

Exacto. Y si la levodopa se queda atrapada demasiado tiempo en un estómago con un pH tan alterado, se degrada antes incluso de llegar a los ladrones del intestino delgado.

SPEAKER_01

Es decir, que la pastilla tiene que sortear un campo de minas ácido y luego enfrentarse a los ladrones bacterianos.

SPEAKER_02

Literalmente. Y todo esto explica por qué tantas personas con Parkinson experimentan esas fluctuaciones tan erráticas e imprevecibles en la eficacia de su medicación.

SPEAKER_01

Claro, un día la pastilla funciona de maravilla y al día siguiente parece que no se han tomado nada. Y no es que la pastilla esté defectuosa, es que el microbioma la está saboteando desde dentro.

SPEAKER_02

Es una barbaridad como influye.

SPEAKER_01

Y a ver, si el intestino puede convertirse en un entorno tan hostil y tan destructivo, resulta absolutamente vital encontrar formas de blindar ese ecosistema, ¿no?

SPEAKER_02

Hay que protegerlo a toda costa.

SPEAKER_01

Y por suerte, los estudios epidemiológicos de nuestra pila de fuentes traen datos muy esperanzadores sobre herramientas de estilo de vida que actúan como auténticos escudos protectores.

SPEAKER_02

Sí, y son cosas bastante accesibles para el día a día.

SPEAKER_01

Sorprendentemente, los dos grandes protagonistas de esta protección preventiva son la cafeína y el ejercicio físico cardiovascular.

SPEAKER_02

Los datos que he publicado sobre la cafeína son muy robustos. Las personas con un consumo habitual de cafeína muestran hasta un 60% menos de riesgo.

SPEAKER_01

Un 60% menos de riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Eso es asombroso.

SPEAKER_02

Sí, sí, es un número altísimo. Y ojo, que no se trata de un simple efecto estimulante pasajero, como cuando nos tomamos un café para no dormirnos.

SPEAKER_01

Entiendo que va más allá del subidón de energía. Hablamos de una protección celular real y tangible que opera en varios niveles del cuerpo humano. ¿Cuál es la mecánica biológica exacta detrás de una simple taza de café matutina? ¿Cómo logra frenar algo tan grave como la neurodegeneración?

SPEAKER_02

Pues por un lado, a nivel del ecosistema intestinal puro y duro, se ha observado que la cafeína fomenta selectivamente el crecimiento de bifidobacterias, que son, si no me equivoco, unas cepas fuertemente antiinflamatorias y que protegen la barrera intestinal. Exacto. Refuerzan el muro. Pero el mecanismo neurológico principal, la verdadera magia, ocurre porque la cafeína bloquea un receptor específico en el cerebro.

SPEAKER_01

El receptor de adenosina A2A, ¿verdad?

SPEAKER_02

Ese mismo.

SPEAKER_01

Y la función normal de la adenosina en nuestro cuerpo, si no recuerdo mal mis clases de biología, es actuar como una especie de depresor del sistema nervioso central.

SPEAKER_02

Así es, es la señal química del cansancio.

SPEAKER_01

Vamos acumulando adenosina a lo largo del día y es lo que al final envía la señal de fatiga a las células para que reduzcan su actividad y nos vayamos a dormir.

SPEAKER_02

Correcto. Pero claro, en situaciones de estrés celular severo, como las que ocurren en el Parkinson, la adenosina también puede promover respuestas inflamatorias.

SPEAKER_01

Y esas respuestas resultan tóxicas para las delicadas neuronas que producen dopamina, ¿no?

SPEAKER_02

Totalmente tóxicas. Entonces, al bloquear esos receptores A2A, la cafeína actúa como un escudo químico impenetrable.

SPEAKER_01

Impide que las señales de estrés y de inflamación destructiva lleguen a las neuronas dopaminérgicas.

SPEAKER_02

Y al no recibir esa señal de autodestrucción, por así decirlo, ayuda a preservarlas vivas y funcionales por mucho más tiempo.

SPEAKER_01

Es fascinante pensar que algo tan cotidiano como el café tenga un impacto biológico tan profundo en la prevención de una enfermedad neurodegenerativa.

SPEAKER_02

Es una maravilla de la naturaleza, la verdad.

SPEAKER_01

Y el otro gran pilar, como adelantábamos, es el ejercicio físico cardiovascular. Normalmente se asocia a salir a correr, nadar o caminar rápido, con tener mejor capacidad pulmonar o unos músculos más fuertes.

SPEAKER_02

Lo típico, para estar en forma.

SPEAKER_01

Claro, pero en el contexto del Parkinson y la salud intestinal, parece que el ejercicio funciona casi como un masaje interno vital para las tripas.

SPEAKER_02

Tal cual, la acción del ejercicio sobre el tracto digestivo es puramente mecánica, de movimiento, y es absolutamente esencial en estos pacientes.

SPEAKER_01

O sea, el simple hecho de botar y moverse ayuda.

SPEAKER_02

Sí, porque las actividades que elevan el ritmo cardíaco y movilizan toda la zona central del cuerpo, estimulan directamente la musculatura lisa del intestino.

SPEAKER_01

Básicamente suplen la falta de señales eléctricas de ese sistema nervioso entérico que decíamos que estaba dañado.

SPEAKER_02

Exacto, están forzando mecánicamente la peristalsis. Obligan a los intestinos a mantener su ritmo de contracción necesario para empujar los residuos hacia abajo.

SPEAKER_01

Contrarrestando así de forma natural el problema del tránsito lento. Pero es que las investigaciones más recientes añaden otra capa fascinante a esto.

SPEAKER_02

Lo del microbioma y el deporte, ¿no? Sí.

SPEAKER_01

Demuestran que el impacto del movimiento va muchísimo más allá de la simple mecánica de agitar las tripas. Resulta que modifica la propia composición bacteriana.

SPEAKER_02

Es increíble. Al aumentar el nivel de ejercicio cardiovascular de manera sostenida, se observa un cambio medible y real en la flora de la persona.

SPEAKER_01

Las poblaciones de bacterias que producen ese famoso butirato antiinflamatorio del que hablábamos antes se multiplican gracias al ejercicio, creando un círculo virtuoso maravilloso.

SPEAKER_02

Más movimiento físico genera mejores bacterias.

SPEAKER_01

Estas nuevas bacterias reducen drásticamente la inflamación de la pared intestinal.

SPEAKER_02

Y gracias a esa menor inflamación, el intestino recobra cierta agilidad natural.

SPEAKER_01

Es la demostración perfecta, creo yo, de cómo nuestros hábitos diarios moldean nuestra biología más profunda y compleja.

SPEAKER_02

Sin lugar a dudas.

SPEAKER_01

Sin embargo, aunque conocer los mecanismos de prevención y protección a largo plazo es un tesoro invaluable, las guías clínicas para pacientes insisten en otra cosa.

SPEAKER_02

En el aquí y el ahora, supongo.

SPEAKER_01

Exactamente. Insisten en que hay que abordar el sufrimiento diario inmediato de los pacientes. Porque para quienes ya padecen hoy un tránsito intestinal gravemente enlentecido, hablarles de prevención a 20 años vista no les sirve. Se necesitan soluciones prácticas ya.

SPEAKER_02

Totalmente de acuerdo. Cuando hay dolor o incomodidad severa, necesitas alivio inmediato.

SPEAKER_01

Y claro, el primer instinto de cualquier persona que sufre de estreñimiento suele ser recurrir masivamente a la fibra, tomar fibra a toneladas.

SPEAKER_02

Y justo en ese punto, los manuales de gastroenterología neurológica que hemos revisado lanzan una advertencia contundente y muy seria.

SPEAKER_01

Sí, existe la recomendación general y oficial de consumir entre 20 y 35 gramos de fibra diaria.

SPEAKER_02

Ya sea aumentando el consumo de verduras en la dieta o tomando suplementos solubles como el famoso psilium.

SPEAKER_01

Pero atención, porque añadir grandes cantidades de fibra al sistema sin aumentar drásticamente la ingesta de agua es una receta directa para el desastre.

SPEAKER_02

Es peligrosísimo.

SPEAKER_01

O sea, yo leyendo esto me imaginaba la típica obra. Es exactamente igual que verter cemento en polvo en una tubería completamente seca.

SPEAKER_02

Es que es la metáfora perfecta. Lejos de desatascar la tubería, se forma un bloque de hormigón sólido que empeora la situación exponencialmente.

SPEAKER_01

Y supongo que el resultado de ese cemento seco dentro del intestino no debe ser nada agradable.

SPEAKER_02

El resultado médico es una impactación fecal grave, que es una condición extremadamente dolorosa y que de hecho puede ser muy peligrosa.

SPEAKER_01

Claro, se bloquea todo el sistema.

SPEAKER_02

Sí. Piensa que la mecánica de la fibra soluble se basa pura y exclusivamente en la osmosis.

SPEAKER_01

Necesita atraer y absorber líquido como una esponja, ¿no?

SPEAKER_02

Exacto. Necesita ese líquido para formar un Especie de gel suave que volumen y lubricación a las heces, estimulando así el movimiento intestinal sin causar daño.

SPEAKER_01

Pero claro, sin líquido disponible en el intestino, la fibra se compacta y se convierte en una piedra.

SPEAKER_02

Eso es. Por eso las guías establecen categóricamente que cualquier suplementación extra de fibra debe acompañarse obligatoriamente de entre litro y medio y dos litros de agua al día.

SPEAKER_01

Vamos a beber agua de forma constante, porque sin esa hidratación profunda, el tratamiento dietético con fibra no solo fracasa por completo, sino que te manda urgencias.

SPEAKER_02

Exactamente.

SPEAKER_01

Oye, y las fuentes también destacan intervenciones dietéticas muy específicas y que suenan súper tradicionales, como de receta de la abuela, pero que tienen evidencia clínica sólida detrás.

SPEAKER_02

Ah, sí, el uso del zumo de ciruela.

SPEAKER_01

Khan no es tomarlo frío de la nevera, sino caliente, como si fuera un té.

SPEAKER_02

Sí, sí. Se detalla en los estudios que el calor en los líquidos actúa como un potente estimulador de los reflejos gástricos y colónicos.

SPEAKER_01

Que resulta especialmente útil si te lo tomas a primera hora de la mañana para, digamos, despertar a todo el sistema digestivo del letargo nocturno.

SPEAKER_02

El calor genera una vasodilatación local inmediata y fomenta el reflejo gastrocólico natural que tiene el cuerpo, de vaciarse.

SPEAKER_01

Qué curioso. Pero más allá de lo que se ingiere o se bebe, la literatura entra de lleno en una parte que a me ha fascinado, la biomecánica pura.

SPEAKER_02

Ay, sí, centrándose en algo tan sumamente básico como la postura que adoptamos cuando nos sentamos en el inodoro.

SPEAKER_01

Es que claro, la anatomía humana, a lo largo de miles de años, no evolucionó para usar los inodoros occidentales modernos de porcelana.

SPEAKER_02

Desde luego que no. Evolucionamos para estar de cuclillas.

SPEAKER_01

Resulta que estar sentados formando un ángulo perfecto de 90 grados con las piernas crea un problema estructural y físico importante debido a un músculo muy concreto.

SPEAKER_02

El músculo puborrectal.

SPEAKER_01

Este músculo funciona como una especie de cabestrillo interno o una banda elástica fuerte que rodea el conducto del recto.

SPEAKER_02

Y en posición sentada normal de 90 grados, este músculo tira del recto creando un ángulo cerrado.

SPEAKER_01

Es decir, hace una doblez, una obstrucción natural que en realidad está diseñada maravillosamente para mantener la continencia mientras estamos de pie andando o sentados trabajando en una silla.

SPEAKER_02

Exactamente. Es como si estuviera regando el jardín y la manguera estuviera doblada por la mitad. El agua no sale.

SPEAKER_01

Qué buena imagen. Y claro, para una persona que tiene su sistema neurológico intacto, pues simplemente con relajar ese músculo, empujando un poquito hacia abajo, es más que suficiente para abrir el paso.

SPEAKER_02

Claro, el cerebro da la orden, el músculo se relaja y listo.

SPEAKER_01

Pero cuando existe un daño neurológico de fondo, como en el caso del Parkinson, que afecta esa fina coordinación motora, intentar empujar contra ese recudo anatómico artificial.

SPEAKER_02

Es agotador.

SPEAKER_01

Y a menudo es un esfuerzo completamente inútil. ¿Y cuál es la solución que proponen las guías prácticas para saltarnos este obstáculo anatómico? Porque entiendo que es algo sorprendentemente simple y nada farmacológico.

SPEAKER_02

Es sencillísimo. Consiste en modificar la geometría pélvica usando un pequeño taburete bajo los pies.

SPEAKER_01

Lo que en inglés llaman el esquatipótino.

SPEAKER_02

Sí, o cualquier banqueta baja que tengas por casa. La idea es elevar las rodillas por encima de la línea de las caderas.

SPEAKER_01

Para imitar la postura de cuclillas profunda que hacían nuestros antepasados.

SPEAKER_02

Eso es. Biomecánicamente, al adoptar esa postura de cuclillas, elevando las rodillas, el músculo puborrectal se relaja por completo, se les tensa.

SPEAKER_01

Entonces, la manguera del recto, siguiendo tu analogía, se endereza totalmente.

SPEAKER_02

Sí. Se elimina el pliegue por completo y permitas que la simple gravedad haga gran parte del trabajo, sin necesidad de ejercer una presión excesiva o perjudicial.

SPEAKER_01

Es un ajuste físico mínimo en el cuarto de baño, que no cuesta dinero y que proporciona un alivio inmenso a los pacientes. CIPIÓN.

SPEAKER_02

Totalmente.

SPEAKER_01

Y entender esta mecánica pélvica es absolutamente crucial, porque nos conduce de lleno al último gran obstáculo que describen los textos médicos: el llamado estreñimiento de salida. O disinergia del suelo pélvico, que es el término técnico. Porque, a ver, a veces todo el proceso del que hemos hablado, todo lo anterior, funciona perfectamente.

SPEAKER_02

El estómago digire bien, el microbioma está equilibrado.

SPEAKER_01

Sí, la peristalsis empuja el contenido a lo largo de todo el colon a una buena velocidad. Pero el problema surge justo al final, en la puerta de salida, literalmente.

SPEAKER_02

Y debe ser una situación tremendamente frustrante para los pacientes, ¿no?

SPEAKER_01

Me lo imagino porque la sensación física de urgencia existe. El movimiento descendente también está ahí, pero el bloqueo en la salida es total.

SPEAKER_02

Volvemos a las metáforas. Es el equivalente físico a intentar exprimir un tubo de pasta de dientes con todas tus fuerzas.

SPEAKER_01

Aplicando un montón de presión desde arriba y aplastando el tubo, pero con el tapón firmemente enroscado en la boquilla.

SPEAKER_02

Sí, la presión está ahí, pero no hay forma de que salga nada.

SPEAKER_01

Porque a nivel anatómico, el suelo pélvico es un entramado muy complejo de músculos y esfínteres, ¿cierto?

SPEAKER_02

Muy complejo. En una persona sana, el proceso natural de evacuación requiere una coordinación neuromuscular exquisita.

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CIPIÓN.

SPEAKER_01

Como una orquesta muy bien afinada.

SPEAKER_02

Exacto. Los músculos abdominales se contraen para generar presión y empujar, mientras que al mismo tiempo, los músculos del suelo pélvico y el esfínter anal reciben la orden neurológica de relajarse totalmente.

SPEAKER_01

Tienen que abrir el paso de forma sincronizada. Pero claro, en el Parkinson, el daño en los ganglios basales del cerebro no solo provoca la característica rigidez que vemos en brazos o piernas de los pacientes, no también afecta y mucho a estos pequeños músculos pélvicos. De manera que en el momento crítico en que se necesita una relajación muscular profunda para evacuar, lo que se produce en realidad es una contracción involuntaria y paradójica.

SPEAKER_02

El músculo, en lugar de abrirse, se cierra con fuerza, entra en espasmo.

SPEAKER_01

Y entender este mecanismo rebelde explica de un plumazo por qué tomar laxantes convencionales resulta totalmente ineficaz en estos casos.

SPEAKER_02

Claro, los laxantes normales solo ablandan las heces o atraen agua.

SPEAKER_01

Pero si el problema no está en la densidad del contenido, sino en que la compuerta mecánica está bloqueada y cerrada a cal y canto, un laxante no te va a abrir la puerta.

SPEAKER_02

Al contrario, te va a generar más urgencia y más dolor contra una puerta cerrada. Para tratar esta disinergia, los protocolos más modernos se alejan bastante de los medicamentos tradicionales.

SPEAKER_01

Y se apoyan fuertemente en la fisioterapia especializada, ¿verdad?

SPEAKER_02

Sí. Y ojo, no se trata simplemente de hacer ejercicios de fortalecimiento típicos de gimnasio, sino de una auténtica rehabilitación neuromuscular.

SPEAKER_01

He leído que utilizan técnicas avanzadas de biofeedback para esto.

SPEAKER_02

Sirve para enseñar de nuevo al sistema nervioso del paciente poco a poco a coordinar esa relajación muscular voluntaria que ha olvidado cómo hacer.

SPEAKER_01

Entre todas las herramientas físicas detalladas en esta sección, hay una que destaca enormemente por su sencillez, el papel de la respiración diafragmática.

SPEAKER_02

Fundamental.

SPEAKER_01

Y quiero recalcar que no estamos hablando solo de una técnica de relajación mental tipo yoga para bajar el estrés. Tiene una aplicación biomecánica muy, muy concreta y medible.

SPEAKER_02

A ver, explícanos cómo funciona físicamente eso.

SPEAKER_01

Pues al respirar profundamente, expandiendo el abdomen y llenando de aire la parte más baja de los pulmones, el músculo del diafragma desciende dentro del torso.

SPEAKER_02

Vale, baja como un émbolo.

SPEAKER_01

Exacto. Y al bajar, empuja suavemente todos los órganos abdominales hacia abajo. Ese desplazamiento genera una presión constante sobre la cavidad pélvica que induce, de forma mecánica y refleja, la relajación progresiva de toda esa musculatura bloqueada.

SPEAKER_02

Es como un masaje interno a través del aire.

SPEAKER_01

Tal cual. Y esta intervención respiratoria se complementa de maravilla con otras técnicas, como el masaje de colon manual.

SPEAKER_02

Sí, las terapias físicas recomiendan mucho el automasaje abdominal sistemático en casa.

SPEAKER_01

Para asistir manualmente, con tus propias manos, a la peristalsis defectuosa que no hace su trabajo.

SPEAKER_02

Consiste básicamente en ejercer una presión profunda pero controlada con las manos sobre la tripa, trazando movimientos circulares que siguen la anatomía natural del intestino grueso.

SPEAKER_01

Según las guías, se comienza siempre por la parte inferior derecha del abdomen, en la zona del ciego.

SPEAKER_02

Exacto. Y se asciende lentamente con las manos para luego cruzar horizontalmente por debajo de las costillas.

SPEAKER_01

Y finalmente descender por el lado izquierdo hacia la salida. Es una asistencia manual pura y dura.

SPEAKER_02

Estás empujando físicamente los gases y el contenido intestinal atrapado cuando los nervios internos han perdido la capacidad de hacerlo por solos.

SPEAKER_01

Bueno, toda esta avalancha de evidencia clínica que hemos analizado hoy nos lleva a una conclusión absolutamente rotunda.

SPEAKER_02

Sí, yo creo que la foto general queda muy clara.

SPEAKER_01

Se ha evidenciado con claridad que el Parkinson es un trastorno profundamente multisistémico donde el daño neurológico en las paredes intestinales precede en años, décadas incluso, al daño cerebral.

SPEAKER_02

Es un cambio de perspectiva enorme. Y el gran aprendizaje de todo esto, con lo que debemos quedarnos, es que existe una amplísima batería de herramientas para mitigar el impacto diario.

SPEAKER_01

Herramientas que devuelven el control al paciente, ¿no?

SPEAKER_02

Totalmente. Las intervenciones mecánicas como usar el taurete postural, integrar rutinas de respiración diafragmática o manejar adecuadamente la fibra insoluble pero siempre superhidratada.

SPEAKER_01

Sin olvidarnos, por supuesto, del fantástico efecto protector cardiovascular y neuronal que nos brindan el ejercicio físico y un buen consumo de cafeína. Todo suma para devolver un control significativo sobre la calidad de vida de las personas.

SPEAKER_02

Y desde luego hay que recordar siempre una regla de oro en todo esto: la supervisión médica. Imperativo. La implementación de estas pautas, cualquier modificación importante de la dieta o el ajuste de suplementos, debe hacerse bajo estricta supervisión de un médico especialista.

SPEAKER_01

Especialmente porque el estado del microbioma y la absorción caprichosa de medicamentos como la lebodopa son asuntos sumamente delicados y particulares en cada individuo. Lo que funciona para uno puede sentarle fatal a otro.

SPEAKER_02

Totalmente imprescindible la supervisión profesional antes de cambiar nada. Sí.

SPEAKER_01

Sí.

SPEAKER_02

Pues para cerrar este profundo recorrido por el increíble eje intestino-cerebro, me gustaría dejar en el aire una idea fascinante.

SPEAKER_01

A ver, sorpréndeme.

SPEAKER_02

Una hipótesis genuinamente provocadora que he extraído de los horizontes de la investigación clínica actual que estamos revisando.

SPEAKER_01

Cuéntame. A ver, si la ciencia médica ha logrado cartografiar de manera tan precisa cómo el plegamiento defectuoso de proteínas comienza abajo, en el ecosistema digestivo, impulsado por una disbiosis bacteriana, detener la evolución del Parkinson no sea una pastilla de laboratorio diseñada para el cerebro. ¿Sino el qué? Sino un trasplante de microbiota fecal. ¡Ostras! Intervenciones destinadas a repoblar el intestino dañado con flora sana proveniente de un donante sano.

SPEAKER_02

Para erradicar el sobrecrecimiento bacteriano de golpe.

SPEAKER_01

Erradicándolo y deteniendo la inflamación de raíz. Todo con el objetivo final de reiniciar por completo, como si fuera un ordenador, nuestro segundo cerebro.

SPEAKER_02

Reiniciarlo antes de que el primer cerebro, el de arriba, sufra las consecuencias irreversibles.

SPEAKER_01

Exactamente. Una idea absolutamente asombrosa, ¿verdad?

SPEAKER_02

Fascinante. Un terreno increíble para seguir explorando en el futuro.

SPEAKER_01

Sin duda alguna. Muchas gracias por acompañarnos en este análisis a fondo.

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